ESCRIBIR BIEN

FUGA

Blog

Un espacio para la literatura (1)

Posted by Fugalibros on August 2, 2011 at 8:27 PM

Mi madre nos acercó a la lectura correcta en el momento correcto. No me ocurrió lo que a otras personas que se sintieron perturbadas por autores inadecuados. Mi formación literaria comenzó con figuras y libros-juguete, continuó con las fábulas clásicas y siguió con Julio Verne, Melville, Louise Stevenson.

Cuando me tocó escoger, me interesé en los espías y detectives. Leí con fruición Agatha Christie, Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Ken Follet y John Le Carré. Tengo que reconocer que el dejo de nostalgia que algunos de mis personajes tienen, fue formado por estos escritores.

Todo este recorrido fue observado por mi padre, un ingeniero agrónomo y servidor público, y mi madre. Ellos procuraron un espacio protegido que muchos de nuestros niños echan en falta. La lectura florece donde se puede soñar, no en lugares barridos por las agresiones.

Entre los veinte y los veinticinco años, tuve la oportunidad de leer bastante y bien.

Entre los autores que leí en esa época, estaba Gabriel García Márquez.

Y no es que me estuviera acercando a García Márquez por primera vez: ya conocía Doce cuentos peregrinos, El Amor en los tiempos del cólera, Del amor y otros demonios; ya conocía el modo desesperado, moroso y desesperado, con el que Márquez describía el amor.

¿Compartes el gusto por García Márquez? No a cualquiera se le da el Nobel, ¿cierto?

Leí entonces El General en su laberinto, obra que reconstruye los años más misteriosos de Simón Bolívar. Esta obra me resultó conmovedora, conmovedora por lo que dice del dolor de Bolívar, quien retrataban los libros de historia sin mácula.

No es de El General en su laberinto, sin embargo, de lo que quiero hablarte. Quiero hablar de esos años en los que leí tranquilo, con todo el tiempo a mi disposición. Quiero hablar de que ya no están.

Por entonces también leí a Julio Cortázar. Esta vez, fur el primer acercamiento que tenía a su obra. Es más, Cortázar apareció como un mago sorprensivo.

¿Quién era ese autor que hablaba desde el corazón de las cosas, como contando lo que hay al otro lado de la vida? A Julio puede disfrutársele cuando somos inocentes, cuando a la literatura no le pedimos nada más que ser ella misma.

En la superficie de nuestra mente hay reglas y normas que nos permiten sobrevivir. Nuestra personalidad tiene mucho que ver con eso. Pero lo que verdaderamente nos define es nuestra aspiración a la trascendencia, saber quiénes somos en última instancia. Por eso es importante que nuestros niños, quizás hasta su adolescencia, hagan de los libros un espacio de absoluta libertad,como lo fueron para mí en los años decisivos de la infancia .

Es curioso que la prisa se haya apoderado de los años de nuestros jóvenes. ¿Hemos cambiado nosotros, o han cambiadolos años?

Como no soy partidario de dejar mi destino a otras fuerzas, digo que hemos cambiado nosotros, y hoy me propongo recuperarme en esencia. Te invito a enfrentar el mismo reto.

 


Categories: Escribir bien, Carlos Wynter Melo, Escribir

Post a Comment

Oops!

Oops, you forgot something.

Oops!

The words you entered did not match the given text. Please try again.

Already a member? Sign In

1 Comment

Reply Oriel Rodríguez
10:47 PM on February 26, 2012 
Mi madre me enseñó a leer antes de llegar a primer grado, no como un gran privilegio, sino como un accidente, porque a la edad de casi siete años no me aceptaron en primer grado porque según ellos NO HABÍA CUPO.
Sé lo que se experimenta tener la mejor maestra del mundo para aprender a leer en casa, y mi gran maestra, mi madre, sólo llegó hasta segundo grado de escuela primaria. Una vez me enseñó a leer, me inspiró a entrar en la lectura constante, porque ell siempre estaba leyendo un libro.

La mejor forma de inspirar a escribir es cultivar el gusto por la lectura, para que el individuo lea muchos autores y sienta el poder y la inspiración.